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Coaching Musical Sistémico con sonidos venezolanos

  • Writer:  Karelia Alcalá Reyes
    Karelia Alcalá Reyes
  • Feb 5, 2018
  • 2 min read

Updated: Apr 30, 2018

Afortunadamente para Juan José Aponte Capella, no hubo un evento violento a nivel personal que lo hiciera tomar la decisión de salir de Venezuela, pero la violencia que veía en otros lo hizo reflexionar sobre la necesidad de emigrar.

“Iba con frecuencia al Estado Sucre donde tenía pautado invertir en un proyecto ecológico y muchas veces vi en la carretera hacia Cumaná, gente asaltando gandolas de alimentos. Mujeres embarazadas, niños, hombres, todos en una rapiña increíble. Eso me pegó y tomamos la decisión”.

Como signado por el destino, el 5 de julio de 2014, en plena celebración de la Independencia de Venezuela, Juan José y su esposa Mirna salen rumbo a Panamá, en busca de la ansiada libertad de acción, para construir una vida de calidad.

Estaban a la espera de respuesta a una solicitud de visa por habilidades especiales para irse a los Estados Unidos, pero como el tiempo pasaba y no recibían respuesta, volaron al país centroamericano porque las condiciones en Venezuela eran cada vez peores.

Dos años después y para sorpresa de ambos, la respuesta de Estados Unidos llegó y se les abría una nueva oportunidad; esta vez con mayores retos que ambos estaban dispuestos a asumir.

La llegada de su residencia y permiso de trabajo, les permitía dar el salto esperado y es así como este destacado musicoterapeuta Magister en el Modelo Benenzon de Musicoterapia en Buenos Aires-Argentina, con estudios en Medicina Tradicional China, Quiropraxia, Reiki y Constelaciones Familiares, vuela con su esposa hasta Katy-Texas.

Hoy, Juan José está al frente de su empresa Coaching Musical Sistémico LLC, donde atiende a niños con necesidades especiales. Ha escrito dos libros Papeles de Musicoterapia y Coaching Musical Sistémico, ambos disponibles en Amazon.

“Emigrar significó un proceso de independencia de criterios muy interesante. Aparecieron nuevas habilidades, pero también miedos y emociones que no sabía que tenía. Ser inmigrante tiene todas estas características de aprovisionamiento, supervivencia, cambios, adaptación y de mucha paciencia con uno mismo”.

Venezuela tiene para Juan José el sabor entre dulce y salado de su comida que le encanta y lo remonta a la cocina de su madre, de quien se despidió en 2012, cuando ella partió en su viaje de regreso al Padre. Juan José, de poder volver aunque fuera unas horas a su tierra aragüena, visitaría la tumba de sus padres para honrarlos en todo aquello que ha tomado de ellos en esta nueva etapa de su vida.

 
 
 

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