Emigrar para salvar un hijo
- Karelia Alcalá Reyes
- Apr 24, 2020
- 5 min read

Leucemia linfoblástica aguda, esas fueron las tres palabras que cambiaron la vida de Alexandra Hernández y su familia.
"Se puede estar preparado para algunas cosas en la vida, pero nunca para algo como esto".
Oír estas tres palabras fue como sentir que una pesada sentencia caía sobre la vida de Luciano, su hijo de nueve años.
Negación, desesperación, lágrimas, interrogantes sin respuestas es lo que acompaña al diagnóstico, el cual se vuelve un peligroso presagio aún más amenazante, viviendo en la Venezuela del socialismo del siglo XXI.
Alexandra y Antonio comenzaron la búsqueda de una opción de vida para su hijo, ¡tenía que existir!
Fue así como Luciano comenzó en Venezuela el tratamiento médico que indicaba el protocolo para estos casos; sin embargo, un día cuando Alexandra se vio tendida en el piso del baño del hospital sin las mínimas condiciones higiénicas y en el cual tenía que bañar a su hijo cada día, supo que ella y su marido debían apurar las diligencias para sacar pronto al niño de Venezuela.
Su caída sobre un charco de agua sucia y de la cual aún persisten las secuelas, fue uno de los tantos episodios que debió sufrir mientras cuidaba a su pequeño en medio de la crisis hospitalaria que vive Venezuela.
Ver a tantos niños fallecer porque no tenían plaquetas o hemoderivados la hizo entrar en pánico.
"Recuerdo el 21 de diciembre cuando mi hijo necesitó plaquetas y no había en el hospital y tuvimos que pagar 50 dólares por cada bolsa. Realmente no quería volver a pasar por eso. Esa idea me atormentaba. De no haber sido por nuestros familiares y amigos, que nos ayudaron a comprarlas, no sé que habría sido de mi hijo". De Barcelona para Manaos
Alexandra Hernández es de Barcelona, estado Anzoátegui y desde hace casi tres meses está en Manaos, Brasil, buscando la anhelada cura para su hijo.
Tomar la decisión de salir del país, aclara, no fue fácil, pero "sólo sabíamos que ya era hora de sacar a Luciano del país porque nuestro hijo no iba a estar a salvo allí". La familia Reggio Hernández pensó primero en emigrar a España y comenzaron a realizar las diligencias de rigor, pero a pesar de existir personas con deseos de ayudarles, no contaron con la certeza de que el Hospital Marañón, donde pensaban llevar al pequeño, les recibiría.
El plan B fue Argentina, específicamente el Hospital Garrahan, pero económicamente no tenían los recursos para mantenerse en dicho país, a pesar de la ayuda de muchos amigos y en especial la empresa donde Alexandra trabajaba.
Finalmente optaron por el plan C, Brasil, donde el padre de una niña con la enfermedad de Luciano, había contactado a los Reggio y les invitaba a explorar la opción de Manaos, donde existen buenos recursos para tratar la leucemia.
La Dra. Inés Lugo, quien atendía el caso de Luciano en Venezuela estuvo de acuerdo y gracias a la empresa Avior y amigos de la familia Reggio Hernández, Alexandra consiguió los boletos para ella y Luciano.
Todo iba bien hasta que llegado el momento del viaje, murió la hija del señor que les ayudaba desde Brasil. Alexandra y Luciano se vieron solos en el aeropuerto sin saber para donde ir, pero en medio del dolor y la tristeza, el señor les envió un amigo, quien los llevó al refugio donde se quedarían hasta conseguir el ingreso al hospital.
Nuestra vida cambió
Una vez en Brasil, Alexandra se puso en contacto con la Fundación Grupo de Apoyo para Niños con Cáncer.
"Gracias a Dios fuimos bien recibidos nos trataron muy bien en todo momento. Conseguir personas que estaban pasando por la misma situación nos ayudó y ellos nos apoyaron a hacer las diligencias en el Hospital da Fundação Hemoam donde pude conseguir la consulta para Luciano".
A la prueba de compatibilidad le siguió un ingreso rápido al hospital y "gracias a Dios fue así porque Luciano ya tenía dolores en todo el cuerpo y no se podía parar de la cama hasta que la quimioterapia empezó a hacer su efecto".
Recuerda Alexandra que estos fueron días muy duros porque se sumaba a todo el malestar de Luciano; el estar sola con su hijo en un lugar desconocido. Afortunadamente, al mes y medio después de haber llegado, la familia volvió a reunirse al llegar su esposo y el hermano de Luciano.
Quiero ser Paleontólogo
Luciano lleva cuatro años y medio luchando contra la Leucemia. Hoy día, ya culminó su segundo ciclo de quimioterapia y ahora lo que resta es esperar el trasplante de médula.
Desde pequeño siente pasión por el estudio de los dinosaurios pero también quisiera comenzar a estudiar Química cuanto antes. De hecho, su madre afirma que él decidió ser Paleontólogo.
Pasa sus días investigando sobre animales y se distrae con videojuegos, pues no puede hacer deportes por ahora.
Recibir la noticia de su enfermedad, comenta Alexandra, fue un gran impacto en sus vidas. "Todo cambió para nosotros. Empezamos a ver el mundo con otra perspectiva; a ver más allá de la simple realidad del día a día. A valorar realmente las cosas importantes y dejé atrás lo material".
En este camino de más de cuatro años de recorrido, los Reggio Hernández han conocido muchas historias de niños que ya no están y otros que gracias a Dios aún continúan con sus vidas. De igual manera, han conocido muchas personas siempre dispuestas a ayudar y con gran vocación de servicio y una inmensa calidad humana.
Luciano necesita de tu ayuda
El amor de madre te lleva a cruzar fronteras inimaginables con tal de ver a tus hijos sanos y salvos, afirma Alexandra, quien sigue luchando por una nueva oportunidad para Luciano.
En esta nueva etapa, la familia Reggio Hernández se las juega todas en un país lejano, con un idioma diferente, sin trabajo, con familiares y amigos a distancia y en medio de las restricciones impuestas por la pandemia del coronavirus.
Hasta ahora, la familia no ha podido conseguir el apoyo que el gobierno de Brasil tiene disponible para este tipo de casos. "No hemos podido abrir una cuenta bancaria por no tener la documentación que solicitan."
Antonio, el padre de Luciano, es electricista y técnico de aires acondicionados pero estuvo hospitalizado por 25 días y ahora que está de alta, no hay empleos que pueda tomar ya que nadie está empleando en estos momentos.
A pesar de esta situación, hay que seguir adelante con lo que pueden recaudar entre familiares y amigos porque las cuentas de alquiler y servicios básicos son elevadas y Luciano necesita una alimentación especial.
Los valores que arrojan los exámenes de laboratorio de Luciano revelan números poco alentadores y eso es un riesgo que debe atenderse a diario.
"Luciano ha sido una fuente de inspiración para mucha gente. Gente que a diario me escribe para expresar que a pesar de estar pasando por un mal momento toman su ejemplo para seguir adelante y superar sus obstáculos. Escuchar sus historias me hace sentir que de alguna manera les devuelvo un poco de la ayuda que en algún momento esas personas nos han prestado." Por ahora, la única forma de recibir ayuda económica, es a través de Western Union a nombre de su padre Antonio José Reggio Díaz, pasaporte Nro. 085869264, alfareggio.ar@gmail.com También reciben ayuda a través de la cuenta Gofundme
https://www.gofundme.com/f/una-ayuda-para-luciano-que-lucha-contra-el cancer?utm_source=customer&utm_medium=copy_link&utm_campaign=p_cf+share-flow-1 Cualquier monto ayuda y nunca sobra la debida oración por un milagro.



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