El paso hacia el futuro de la música de Enrique Márquez
- Karelia Alcalá Reyes
- Feb 17, 2018
- 3 min read
Enrique Márquez Paris comenzó a soñar con su salida de Venezuela en el año 2010; pero fue dos años más tarde que se despidió de su tierra, después de protestar contra la injusticia, marchar por la libertad y quedar atrapado en una manifestación donde un joven que estaba a su lado fue herido de bala y le tocó socorrerlo.
Como buen triatlonista, Enrique estaba a la espera de la mejor oportunidad para dar el próximo paso. Él sabía que para darlo, debía hacerlo con seguridad y después de haber potenciado sus habilidades personales y superado las debilidades; porque el éxito llega para quienes se preparan en su capacidad de aguante y superación.
La oportunidad llegó con una beca para estudiar Music Business en el Musicians Institute en California. De Venezuela se llevó; además de su esperanza y sus ganas de salir adelante, su título de Abogado, un postgrado en Estudios Internacionales de la Universidad Metropolitana y su experiencia como músico (guitarrista) en la banda de rock Fauna Crepuscular. Si, la misma de El Primero Siempre es Rápido y Silicon Valley, entre otras.
Reconoce que en su caso no le ha tocado “pasar roncha” en estos años como inmigrante, pero ha trabajado muy duro para alcanzar cada una de las metas planteadas. De solo oírlo, uno se contagia de la energía de este caraqueño que parece no haber descansado en los últimos cinco años.
Trabajó en Nacional Records, disquera de Aterciopelados, la Vida Bohéme, 4to Poder y Amigos Invisibles; entre otros.
Fue Gerente de Música y Contenido para Greenlight Media y luego dio el siguiente paso hacia la agencia Red Light Management, donde se le presentó la gran oportunidad de trabajar en la supervisión musical del documental A small section of the world, cuyo tema fue compuesto por Carlos “Tapado” Vargas e interpretado por la cantante Alanis Morissette.
Hoy, su excelente desempeño en el área de licencias musicales, le abrió las puertas del futuro de la música; la gran plataforma de reproducción musical vía streaming; Spotify. Allí, la capacidad de liderazgo de este venezolano, está a la orden de la Gerencia para los Derechos de Autor.
No recuerda que le hayan hecho sentir mal por ser extranjero y a decir verdad, si alguien le ha hecho un gesto de rechazo, ni se ha dado cuenta porque “no le paro a eso. Yo soy el que está llegando y me adapto; además Los Ángeles es una ciudad muy agresiva y si me pongo a pararle a eso…”
Aunque por ahora un regreso a Venezuela no está en planes, no se cierra a la posibilidad de contribuir en la reconstrucción del país. “Me gustaría participar en la educación de los promotores de nuestra música, de los artistas, de ese negocio que requiere estudio para enfocar los resultados hacia una visión artística y más en un país de gente curiosa, ritmos alegres y abierta a recibir influencias de nuevas culturas sin perder su origen”.
Emigrar para Enrique es con un viaje hacia el aprendizaje, una preparación para algo más; pero en medio del éxito que su experiencia como inmigrante le ha dejado, siempre guarda un espacio para sus recuerdos y en esos ratos evoca a sus panas del Colegio San Ignacio, las empanadas de cazón y los cachitos; mientras va negociando desde ya con su esposa de origen mexicano, su retiro dentro de unos cuantos años en la Isla de Margarita; lugar perfecto para el paso en el ocaso de un ‘Tri Geek’.




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