En Venezuela gobierna la delincuencia
- Karelia Alcalá Reyes
- Jun 21, 2018
- 4 min read
Updated: Jun 24, 2018

Luis Esteban (el nombre fue cambiado por razones de seguridad) creció al lado de un padre policía y por eso nadie en su casa se asombró cuando él decidiera unirse a un cuerpo de seguridad del estado, al concluir sus estudios de Derecho en la Universidad Santa María.
Su inclinación por la investigación y la justicia iba precedida además por un trabajo ejemplar de su padre que le servía de inspiración. Cuando Hugo Chávez asumió el poder, el cuerpo policial donde trabajaba se llenó de muchas expectativas, ya que la mezcla de militares y policías era explosiva. Todo iba aparentemente en calma cuando entrado el nuevo milenio y tras la crisis del 2002, el escenario comenzó a dar lentas pero certeras vueltas hacia el lado que muchos temían.
Los años pasaron; Luis Esteban formó su propia familia, continuó preparándose física y mentalmente; mientras los sinsabores comenzaron a amargar su vida profesional. "Cuando te formas para atrapar a los malos no puedes sentirte bien, premiándolos con hacer lo que ellos quieren para delinquir".
Decidido a quedarse en Venezuela, sostuvo varias discusiones con su esposa quien le instaba a buscar opciones fuera del país. "Mi esposa siempre me decía que nada cambiaría y que conociéndome, llegaría el momento en que explotaría ante alguna injusticia y quedaría en evidencia".
La predicción se concretó. El descontento salió a flote. Fue allí cuando comenzó a sentirse en la mira. Hasta ese momento, había capeado cada situación engorrosa con la habilidad de un torero, pero al enterarse de la reclasificación de rangos del Consejo Nacional de Policía para favorecer el ascenso de funcionarios sin preparación ni jerarquía, su molestia se hizo evidente.
Descontento y desmotivado, Luis Esteban sabía que la meritocracia había muerto en la institución y lo que comenzaba a sembrarse era la semilla de la mediocridad, la impunidad y el matraqueo.
Aún así continuó trabajando pero la decisión de emigrar se convirtió en una opción. Un evento en el segundo trimestre del 2016, aceleró sus planes. Un grupo de delincuentes sometió y asesinó a funcionarios del Cicpc y a un aprendiz de detective. Los malhechores huyeron de la sub delegación de El Valle en Caracas y lo que se respiraba en el ambiente de la institución era a podredumbre. Este hecho marcó un antes y un después en el cuerpo de investigaciones hasta ese momento, de mayor prestigio en Venezuela.
"El Gobierno Nacional no fijó posición ante el hecho. El Ministro de Relaciones Interiores se quedó mudo y eso podía interpretarse de varias maneras, pero para mí y para muchos funcionarios era un apoyo tácito a la delincuencia."
Este hecho no quedó como algo aislado sino que forma parte de la triste y decadente historia de los cuerpos policiales venezolanos en esta época de revolución y socialismo. Paralelamente continuaron ocurriendo asesinatos y hasta secuestros de funcionarios policiales.
Los menos capaces para ejercer los cargos de autoridad, ascendían como la espuma y empezaban a mostrar los frutos de una abundancia que nada tenía que ver con el sueldo que ganaban. En medio de ese escenario, la actuación de los funcionarios era cada vez más limitada por órdenes superiores.
"Comenzamos a estar cercados. Las zonas de paz, controladas por las bandas, no permitían ni aún permiten el acceso de funcionarios policiales a los barrios y esto sí que fue un golpe a la institución, a tu trabajo, a la seguridad de un país."
A estas alturas, Luis Esteban ya había hecho contacto con familiares fuera de Venezuela y aprovechando las vacaciones escolares, sacó del país a su esposa e hijo para no levantar sospechas. Dentro del cuerpo ya era común la salida de funcionarios, pero en lo personal él no quería que supieran de sus planes.
Finalmente luego de cinco meses pudo reunirse con su familia en Bucaramanga, Colombia. Allí están los padres de su esposa, quienes han sido de gran apoyo en esta nueva etapa en la que Luis Esteban ha hecho de todo un poco.
"Nunca había pegado ni un botón a mis camisas y ahora ayudo a mi esposa quien consiguió rápidamente trabajo en una pequeña empresa de fabricación textil, gracias a sus conocimientos de costura. He sido mesonero, bartender y hasta he lavado carros".
Luis Esteban se ha planteado hacer una especialización en Violencia Familiar en la Universidad de Bucaramanga para no alejarse mucho de su área legal. Se prometió no seguir en el área policial, pero su esposa dice que cuando pasa por una oficina relacionada con el área de investigaciones, "los ojos se le van solos".
¿Regresar a Venezuela?, se pregunta a sí mismo y rápidamente responde: Conozco tan cerca el monstruo que hay detrás de la justicia venezolana que capaz ni llego a ver el cambio que tanto deseo. Sin embargo, se autodefine como un patriota de verdad y no podría desatender el llamado de su país para ayudarlo a reconstruir.
"Esto tomará años, son demasiados tentáculos que se deben cortar y muchos llegan a personas que aun tienen puesta su piel de cordero; pero muchos países han logrado depurarse por qué no Venezuela?
Vivir fuera de mi país, lejos de mi gente, de mis costumbres me ha cambiado la vida radicalmente; pero más me la cambió la podredumbre que vi en el sistema judicial venezolano. En Venezuela gobiernan los delincuentes".



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